Política nacional

La acreditación internacional de la educación superior

Claudio Rama

En esta semana dicté una conferencia en el marco de un taller centrado en “La Acreditación de la Calidad y la Educación Internacional”, organizado por la Asociación de Universidades de Costa Rica para la Educación Internacional (Global Edu), centrado en el aseguramiento de la calidad en la educación superior y la tendencia a la acreditación internacional. En un contexto en el cual el Uruguay carece de un licenciamiento sistémico (mismos estándares en la oferta pública y privada) o de un sistema de evaluación acreditación nacional funcionando, sino que lo dominante es la acreditación internacional a través de Arcusur en el marco del Mercosur Educativo, conviene tomar en detenimiento la tendencia creciente a la valorización de este tipo de acreditaciones.

Antes que nada, es necesario reafirmar que a escala global se está en una nueva lógica de los sistemas de educación superior centrados en el impulso al aseguramiento de la calidad: mientras que el siglo XX fue el tiempo de la autonomía y la diferenciación institucional, el siglo XXI está centrado en la evaluación y la educación global. Es un nuevo paradigma educativo derivado del rol del conocimiento en las economías, y que impone la actualización permanente, la pertinencia y la calidad de la enseñanza. En este contexto, el aseguramiento de la calidad con su basamento en la evaluación y acreditación es el instrumento para pasar de las viejas dinámicas universitarias nacionales sin controles de calidad, a una dinámica global centrada en mayores exigencias y controles externos. Por ello el aseguramiento de la calidad es un escenario en el cual están entrando todos los sistemas de educación superior, y que aunque se inició en niveles y estándares locales, se ha ido conformando en términos internacionales, competitivos y diferenciados, por el carácter global de la calidad, los mercados de trabajo y los conocimientos.

Si la adquisición de competencias de un sistema educativo es desigual a escala nacional frente al mundo, no sólo no construye capacidades eficientes sino que crea mayores desigualdades a las naciones y promueve un escaso desarrollo, dependiente y marginal en la creciente economía global. No es este sólo un problema de competitividad, sino también de equidad, ya que la educación tiende a segmentarse socioeconómica y espacialmente por las múltiples desigualdades de ingresos y de los países.

Por ello estamos frente a un proceso de complejización y de internacionalización de los sistemas de aseguramiento de la calidad universitaria. Desde su génesis, en una evaluación al interior de las propias universidades, se pasó primero a la creación de agencias de evaluación y acreditación locales con criterios indirectos de medición y posteriormente a una fase de aseguramiento de la calidad más objetiva e independiente a través de evaluaciones y acreditaciones internacionales. Estas expresan también el pasaje desde una regulación centrada en componentes académicos, político-gubernamentales o de mercado locales, a indicadores y actores internacionales, como parte de la creciente conformación de un sistema de educación superior global. Es una ampliación de miradas que no se limita a nuevos actores como las agencias internacionales de evaluación y acreditación, sino también a indicadores más centrados en los aprendizajes y nuevas metodologías de evaluación comparativas e internacionales como los ranking o los exámenes de competencias profesionales globales.

Estamos también frente a nuevos paradigmas educativos, diversidad de ámbitos laborales, diferenciación de competencias profesionales y expansión de los conocimientos, que promueven sistemas más diferenciados y complejos, con múltiples estándares y criterios internacionales en tanto estos agregan mayor valor a los reconocimientos y señalizaciones que las evaluaciones y acreditaciones locales, siempre menos exigentes o incluso complacientes. Estas van perdiendo validez frente a las internacionales por muchas causas, entre las cuales están la debilidad de las exigencias, la laxitud de los pares, el enfoque local de los estándares o menores indicadores de la calidad.

El aseguramiento de la calidad de la educación superior deriva en evaluar primero que en la jerarquía del conocimiento está en un nivel superior por encima de datos o información, que refieren a meros niveles cognitivos inferiores como memorizar, comprender, aplicar, analizar y sintetizar. Por ello se apoya en un sistema de indicadores, factores y criterios donde lo internacional es central y más relevante que los indicadores más focalizados en elementos nacionales. En tanto acreditar es asegurar la calidad por comparación con otra cosa que sirve como modelo, lo internacional remite a un estadio superior y más diverso de exigencias de la enseñanza y el aprendizaje. Por ello lo internacional crea mayor valor al estar en la frontera del conocimiento, e impulsar mayor competitividad, formación docente, actualización de los programas, pertinencia, prácticas o investigación. En tanto la calidad es una variable global donde priman los centros de referencia internacional, la acreditación internacional es siempre más destacada en el aseguramiento de la calidad universitaria. Pero ello no se limita a la existencia de agencias internacionales sino que hay diferentes tipos de acreditaciones internacionales. Se pueden destacar a las acreditaciones realizadas por instituciones de un país distinto al cual ofrecen el servicio, aquellas que tienen validez fuera del país donde fue otorgada, incluso pueden ser agencias locales si contiene fuertes estándares globales en sus indicadores de evaluación, o una convergencia entre agencias nacionales con criterios comunes y reconocimiento de sus respectivas acreditaciones y finalmente también una acreditación por una agencia supranacional que actúa en diversos países. En este escenario, los rankings se han conformado como una evaluación y acreditación internacional comparativa entre instituciones con un mayor valor al medir instituciones a un nivel global e indicadores cuantitativos duros.

La ausencia de una agencia de aseguramiento de la calidad de la educación superior en Uruguay ha significado un mayor desarrollo local de las acreditaciones de Arcusur del Mercosur. Estas, más allá de la limitación a algunas áreas profesionales aún, al tiempo han permitido superar el riesgo del carácter endogenista que suelen tener las agencias locales y sobre todo los conflictos inter-institucionales que tienden a producirse dado el bajo nivel de diferenciación institucional de la educación superior en el país. La importancia de los enfoques, actores y estándares internacionales como eje de los procesos de evaluación y acreditación se debe incentivar aún más. Más allá de la presión por la puesta en funcionamiento de una agencia local, es necesario ver que la mayor relevancia es reafirmar y continuar en los procesos de acreditación internacional.

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