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Situación de calle

Marcelo Gioscia

Cuando la población que pernocta en las calles, plazas, zaguanes y aleros de edificios de los distintos barrios de la capital, sigue en aumento y los planes y diagnósticos formulados desde el Ministerio de Desarrollo Social, no han dado el resultado esperado, comienza a advertirse y manifestarse la preocupación y el descontento. Surge naturalmente, la desaprobación de parte de quienes no acompañaron con su voto a este gobierno, por la evidente ineficacia de las medidas adoptadas y su falta de resolución.

Todos somos conscientes de que es un “tema complejo” y que tiene aristas varias, pero pasan los años… se invierten muchos recursos presupuestales…pero la solución al problema no se avizora.

Y las situaciones de desamparo -seguramente originadas no solo en la falta de empleo, sino en el alcohol y las drogas- nos muestran un panorama desolador, de descuido y desarraigo familiar; ello también es una forma de violencia social y atenta contra la calidad de vida en nuestra sociedad, que observa ya casi hasta con indiferencia lo que se muestra en forma diaria.

Pero, además, desde las propias filas del partido oficialista, con una mezcla de molestia, malhumor y rechazo, el “fuego amigo” apunta contra el Sr. ministro del ramo, (de origen socialista) instalando -según ha manifestado el secretario de la Presidencia de la República, en defensa del atacado- operaciones políticas, de tipo “conspirativo”, que en nada defienden al gobierno.

Pero más allá de estas consideraciones, lo cierto es que la población “en situación de calle” no ha disminuido y sin lugar a duda, hiere la sensibilidad de todo uruguayo y no sólo la de quienes pertenecen al partido de gobierno, constatar la infame situación en que se encuentran estos miles de habitantes de este suelo y que motiva esta opinión.

Más que “preocuparse” el gobierno frentista debiera priorizar esta problemática y efectivamente “ocuparse” del asunto y adoptar medidas “rápidas y urgentes”.

Como ha manifestado sin pelos en la lengua, en forma pública, una diputada del sector mayoritario del conglomerado de izquierdas, al recordar que, el llamado “Plan Invierno”, fue exitoso en tanto y en cuanto el Sistema Nacional de Emergencias (SINAE) tomó “con fuerza” cartas en el asunto.

Debo manifestar que, ello comenzó a funcionar, cuando se superó el preconcepto ideológico que sostenía que “vivir en la calle y en los espacios públicos” era un derecho, ciertamente inaceptable y cuando se comenzó a aplicar la internación compulsiva para evitar riesgos de salud de estas personas.

Sabemos que, en todo gobierno y en cada una de las carteras ministeriales, se pueden encontrar aspectos a mejorar, ya que toda actividad humana es perfectible, pero el tema que nos ocupa ya lleva años de planteado.

Mucho se ha invertido en evaluaciones y diagnósticos, sin verse resultados, y tal como expresáramos, ello genera una insatisfacción muy grande en la ciudadanía.

Ello tampoco puede dejar muy conforme a los principales actores del gobierno, hoy visiblemente disminuido en los niveles de aprobación, tanto a nivel nacional como departamental.

Este tema y el de la cotidiana inseguridad que nos afecta, debieran encararse con mayor determinación y efectividad.  

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