Política nacional

Como un barril sin fondo

Gustavo Gómez Rial

Estas líneas no querrían parecer una crítica despiadada e irreverente a la figura presidencial ni al gobierno actual. ¿Y por qué no? Porque así lo ha apostillado terminantemente el Sr. Sánchez, secretario de la Presidencia. O, en jerga oficialista: ¿por qué no te callas?

A esta gobernanza, dicho con todo respeto a la monarquía y a Juan Carlos, cada vez le sobran más aires virreinales. Cada vez os sentiréis menos ciudadanos con derechos para volveros vasallos de su feudo. ¡Compartiréis lo que se publique en los bandos oficiales!

Tengámosle respeto y debida sumisión si queremos quejarnos de nuestros males; que no por ser señores y feudales habréis de dejar de pagar religiosamente sus impuestos.

 No haréis críticas desmesuradas ni emplearéis esa suerte de lenguaje rocambolesco e irónico que pudiere herir a los custodios de la voz del pueblo.

De medio pueblo afónico que clama por recuperar esa voz ahora amordazada.

No les obligaremos a ellos (que gobiernan con “desgobiergüenza”) a que hagan un esfuerzo desmesurado para aprobar las materias que perdieron con la esperanza de que puedan entender lo que les gritamos.

Gritémosle fácil desde columnas de opinión, sin sarcasmo. Como le dirías a un pre-adolescente: Vos comés más que un barril sin fondo. O como una lima nueva en Salto.

Para que Oddone entienda, sin lamentarse de la aceleración en el odómetro del gasto, del déficit y de las AFAPS, tendrías que insinuarle que, cada vez que él se queja de los precios del barril de Brent y de que no hay mago de Ormuz que abra hoy el estrecho, en realidad sólo quiere enhebrarte en el agujero más estrecho del conocimiento.

En realidad, no siempre es la realidad la que realmente desvela tanta realeza. Y explico por qué esto me huele mucho más a Vaca Muerta que a pozos en Persia.

Hace pocos años, en especial en las últimas semanas, cuando creció significativamente _ se cuadriplicó en compras de 200.000 toneladas _, el envío de petróleo Medianito desde Vaca Muerta, al precio ficto internacional, con una media de valores más baja que los picos que absorbieron gobiernos anteriores (hoy 89,94 dólares por barril), permite ahorros importantes. Desenmascara los sucesivos e irracionales aumentos de combustibles y tarifas que sólo esconden una voracidad fiscal que tapa ineficiencias y más planes para anestesiar la misera sin superarla.

Mientras que en todo 2023 y 2024 Uruguay sólo pudo importar 62.800 y 224.000 toneladas, respectivamente, de crudo argentino (con nuestra refinería parada durante buena parte del año), el 2025 sumó un total de 240.000 toneladas de esa procedencia. Esta primera mitad de 2026 la cifra estimada acumulada ya supera las 250.000 toneladas.

Sintetizando, no sólo nos estamos librando del crudo pesado venezolano de pésima calidad (perjudicial para nuestra refinería) que negociaron y ataron (con Sendic a la cabeza) los anteriores gobiernos frenteamplistas, sino que estamos accediendo a un crudo que se adecúa de forma excelente a nuestra planta de La Teja y también reduce costos de mantenimiento y de catalizadores químicos.

Sumado a eso, los ahorros por concepto de transporte marítimo, logística portuaria, costos financieros, operativa de la refinería, etc., permiten un ahorro para las arcas del Estado de entre un 8 y un 10 por ciento del costo final del crudo puesto en la terminal de la boya petrolera. Sin contar los aumentos de rendimiento en la producción de nafta y gasoil de mayor calidad (que luego mezclan con las de menor calidad) con menor gasto en gestión ambiental de residuos tóxicos y un más bajo consumo energético, los cuales también generan costos y huella de carbono. También contemos que la URSEA basa el cálculo en un precio del barril desde el golfo (Houston), mayor al de traerlo desde Puerto Rosales (o de la próxima terminal del sur atlántico en Punta Colorada, Argentina). Todo suma y a favor de las sedientas arcas de nuestro feudo. ¿Vamos a construir en la UTU Marítima el arca de Oddone en vez de las patrulleras oceánicas?

Sumemos que nuestra matriz energética cada vez reduce más el peso porcentual de las importaciones de petróleo en el total de la economía (aunque aún es importante).

Si el viento sopla a favor no necesitaremos velas (remaremos en galeras) ya que, al otro lado del río Uruguay, cerquita en Santa Fe, se beneficiarán del descuento eléctrico. Y no les quepa duda que Milei y Caputo se tirarán de cabeza para aprovechar la oferta de excedentes de temporada y cambiar nuestra energía verde por su aceite pesado. El intercambio es real, aunque lo exponga con sorna. Acaso, sus excelencias habrán puesto en remojo las barbas antes que ver las del vecino arder, intentando ser más mileístas que Milei. Dicen que, en secreto, como si ensayasen desde un palco, oyeron a Fernando Pereira, a Marcelo Abdala y a Juan Castillo (tan feudal) gritar: ¡Arriba los que luchan, cara…! (autocensura, sin aludir a los hermanos brasileños).

Te invito a volver conmigo, de noche, como un ciudadano, después de parar a cargar en la estación y de hacer kilómetros para visitar a algún familiar, mientras los focos encuentran niebla, mientras atravesamos la periferia oscura de las calles de la capital. Al fin, la luz difusa entre la niebla de la Avda. José Batlle y Ordóñez, pero todavía luz.

(Mientras lee, escúchese: “Como un burro amarrado en la puerta del baile” “A galeras a remar…” El último de la Fila -1993-)

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