Política Internacional

 Elecciones en América

 entre belicismo mundial

Lorenzo Aguirre

Desde el fin de la “Guerra Fría” – ¡de “fría” no tuvo nada! -, el presidente Donald Trump y su gobierno, han sido los primeros en influenciar resultados electorales en procesos políticos de América Latina. A modo de ejemplo vale recordar el peso del mandatario estadounidense – como asimismo el potencial del Tesoro de los Estados Unidos – en las legislativas argentinas, los comicios presidenciales de Honduras, y también en Ecuador con la reelección del presidente Daniel Noboa. La convocatoria a las urnas en este 2026 comenzó el pasado domingo 1º de febrero en Costa Rica, donde la candidata oficialista Laura Fernández (“Partido Pueblo Soberano”, liberal en lo económico y conservador en lo social), ganara en primera vuelta ante Álvaro Ramos (“Partido Liberación Nacional”), de ideología socialdemocracia, tercera vía, progresismo, y posición izquierda. Los llamados a consulta popular continuarán en países tales como, Brasil, Colombia, Haití, y Perú, y en medio de expresiones democráticas el mundo soportará los actuales 170 conflictos armados, de los cuales 56 están firmemente activos – máximo número desde la “II Guerra Mundial” -, encontrándose involucrados 92 países. Al parecer, dentro de poco, ¡el mundo no bastará!, pues el ser humano continúa demostrando sus “valores”, la esencia interna que lo devora, confirmando que, en 2000 años de cristianismo las pasiones y degradación, siguen vigentes, cambiando solamente los métodos que, ahora, son más hipócritas, sutiles, y violentos.

Tanto en Brasil, como en Colombia, los comicios se llevarán a cabo bajo una tensa polarización política, y en buena medida definirán el poder en cuanto al equilibrio que la ultraizquierda mantendría en el continente si tenemos presente los triunfos de conservadores, en particular el electo presidente de Chile, José Antonio Kast, quien asumirá el sillón de “La Moneda” el próximo miércoles 11 de marzo, desalojando al izquierdista Gabriel Boric.

En Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva buscará la reelección al tener ventaja frente a una derecha quebrada, la cual se presenta supuestamente a través del senador Flávio Bolsonaro – hijo del expresidente Jair Bolsonaro, condenado por intento de golpe de Estado -, Tarcisio de Freitas (Sao Paulo), Ratinho Junior (Paraná), y Romeu Zema (Minas Gerais).

Según los que “saben”, Lula da Silva ganaría en primera vuelta el domingo 4 de octubre – está en juego la presidencia, vicepresidencia, 54 de 81 escaños del Senado Federal, y 513 asientos en la Cámara de Diputados -, sin necesidad de balotaje el 25 de dicho mes, y gobernaría desde el 5 de enero 2027, al 5 de enero 2031.

En Colombia, será un 2026 acalorado; empezamos con comicios legislativos el 8 de marzo, donde se elegirán los miembros de ambas cámaras del Congreso – 103 Senadores, 183 Representantes – y consultas interpartidistas para definir candidatos a las presidenciales del domingo 31 de mayo – en caso de segunda ronda, el domingo 21 de junio -, por un período de gobierno desde el 7 de agosto 2026, al 7 de agosto 2030.

En dura confrontación están definidos bloques marcados a fuego y compulsivos entre sí, como el oficialismo de ultraizquierda con Iván Cepeda – “Pacto Histórico” -, delfín del presidente Gustavo Petro, el centro derecha Sergio Fajardo (“Dignidad y Compromiso”), Abelardo De La Espriella (“Movimiento de Salvación Nacional”–“Defensores de la Patria”), candidato independiente, de posición derecha, Miguel Uribe (“Partido Demócrata Colombiano”, centroizquierda), y la ex Alcalde progresista Claudia López (“Esperanza Democrática”, izquierda).

Si vamos a Perú, nos encontramos con legislativas y presidenciales el 2 de abril, y posible segunda vuelta el 7 de junio, comicios que llegan con récord de candidatos inscriptos – ¡34! – intentando ser noveno mandatario en los últimos diez años.

Perú, se encuentra totalmente fragmentado en el aspecto político, con acontecimientos impredecibles entre figuras vapuleadas de un lado y otro, como Rafael López –Alcalde de Lima, manifestando simpatía por el presidente Donald Trump -, seguido por la derechista Keiko Fujimori, quien por cuarta vez iría en busca del sillón presidencial.

Por último, tenemos Haití, cuya ciudadanía vuelve – después de diez años – a participar en elecciones nacionales el 30 de agosto, y el 6 de diciembre en un posible balotaje, previendo la asunción de nuevas autoridades el 20 de enero 2027.

Haití, vive una tremenda crisis humanitaria, y una violencia terrible debido a bandas con armamento pesado controlando por completo Puerto Príncipe, en medio de un gobierno de transición intentando restablecer la seguridad, luego que, el entonces Primer Ministro, Ariel Henry, fuera obligado a dimitir por dichos grupos, los cuales comenten asesinatos, violaciones, saqueos y secuestros.

El “Consejo de Seguridad” de la “Organización de las Naciones Unidas” creó una misión multinacional para combatir y frenar los abusos, pero la unidad de referencia ha sido mal financiada, mal equipada, llevando su intervención, a resultados mediocres.

CONFLICTOS BÉLICOS Para acompañar los comportamientos democráticos, 2026 trae además de la situación en Venezuela, conflictos en Sudán, Etiopía – Eritrea (tensiones escalando peligrosamente debido a disputas fronterizas),  Malí – Burkina Faso (crisis de seguridad por creciente insurgencia islamista), Siria, Israel – Líbano, Israel – Palestina, Israel junto a Estados Unidos contra Irán, la colisión afgano – pakistaní, Baluchistán – Estado Islámico, y Camboya – Tailandia (si bien emitieron una declaración conjunta el 27 de diciembre de 2025, anunciando un alto el fuego, la situación en la frontera sigue siendo inestable).

Por supuesto, hay que sumar la guerra en Ucrania por la invasión rusa – el próximo 24 de febrero se cumplen 4 años de iniciada -, choques en Oriente Medio, depresión en el Mar Rojo, problemas internos en África (especialmente en República del Congo), para finalizar en la Península de Corea –  riesgo de escalada por programas nucleares entre Corea del Norte, y Corea del Sur -, y el Mar de China Meridional.

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