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Israel, estamos contigo

Daniel Manduré

Masacre cobarde, sangrienta del grupo terrorista Hamás que gobierna la Franja de Gaza contra Israel. Dejó hasta el momento, información que se va actualizando minuto a minuto, unos 500 muertos, más de 2000 heridos y decenas de militares y civiles secuestrados.

Sin antecedentes en las últimas dos décadas por la crueldad y la violencia desplegada desde que Hamás tomó el control de Gaza.

El conflicto entre Palestina e Israel es uno de los más largos, complejos y sangrientos de Medio Oriente.

Fue un sábado sangriento, tras una semana festiva en Israel, al llevarse a cabo la Fiesta de Sucot, esa festividad de origen bíblico que recuerda los cuarenta años del pueblo de Israel por el desierto. Fue un ataque pensado, coordinado, planificado durante meses.

No es casual el momento elegido para tan sangriento como cobarde ataque. Se   cumple en esta fecha cincuenta años de la guerra de Yom Kippur, reviviendo todo el horror de aquel 1973, cuando los países árabes liderados por Egipto y Siria se unían contra Israel. El derramamiento de sangre de aquel momento dejó miles de muertos y heridos no solo de militares sino de familias enteras. Hoy la pesadilla se repite y no es casual.

Ataque pensado con la frialdad del asesino, donde, además, tampoco es casual, que se anunciara la firma de un acuerdo de paz entre Israel y Arabia Saudita, que venìa siendo impulsado por Estado Unidos. Se estaba preparando para las próximas semanas un anuncio en conjunto de los tres países.

Seguramente el acto terrorista de Hamás haya tenido como propósito frenar esas instancias de paz, llevando a Israel a una respuesta bélica, obligándolo a defenderse.

Tal vez el terrorismo quiera demostrar también que, a pesar de la gran potencia militar de Israel, esta no es invulnerable y su inteligencia militar no es inexpugnable, que puede fallar, como en realidad falló, no logrando, para muchos extrañamente, prevenir el ataque.

Nadie niega la construcción de un estado palestino, pero nunca construido sobre la base de la aniquilación, destrucción y matanza de los pueblos vecinos.

Los terroristas de Hamás han llevado a su país a orientaciones radicalizadas, extremistas, sumergiéndolo en la violencia y dedicada exclusivamente a destruir al pueblo israelí.

Una lucha llevada adelante desde posturas absolutamente intolerantes, con una concepción dogmática recalcitrante, antidemocrática, de un fanatismo religioso para nosotros incomprensible, sometiendo a la mujer a las situaciones más degradantes.

Debemos condenar y repudiar enérgicamente estos actos terroristas de Hamás contra el pueblo de Israel.

La verdad, es difícil ver la luz al final del camino, aunque nunca se debe bajar los brazos cuando de alcanzar la paz se trate. Siempre esperanzados en que haya un lugar para la tolerancia y la convivencia pacífica entre los pueblos.

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