Historia

La idea social del primer batllismo:

Brum y Palacios y la defensa del pueblo trabajador

Miguel Lagrotta

En época de coalición, creo, es pertinente tener en cuenta los principios que forjaron la corriente de pensamiento batllista. Claro, mirando al porvenir y con el avancismo imprescindible para definirnos como batllistas hoy. En ambas márgenes del Río de la Plata la preocupación reformista estaba en función de los más desposeídos y el rol del Estado en la búsqueda de soluciones para esos sectores sociales. Hace un siglo ya de estos debates. Vale la pena, pienso, reflexionar sobre ellos.

Alfredo L. Palacios nació en Buenos Aires el 10 de agosto de 1878. Fue uno de los 19 hijos que tuvo su padre, Aurelio José Florencio Palacios Bustamante, un político uruguayo de renombre. Sin embargo es a su madre, Ana Ramón Beltrán, a quién Alfredo reconoce como mentora de las ideas socialistas que madurarían en él años después.

«En el socialismo me inició mi madre a los 11 años. Ella puso en mis manos el Nuevo Testamento, con el sermón de la montaña, y llegó a apasionarme la figura de Jesús. Luego hice mías las palabras del doctor Juan B. Justo, fundador del Partido Socialista que decía: ‘Socialismo es la lucha en defensa y por la elevación del pueblo trabajador que, guiado por la ciencia, tiende a realizar una libre e inteligente sociedad humana basada sobre la propiedad colectiva de los medios de producción, o sea la tierra, las máquinas, los medios de transporte”

A medida que iba creciendo probó sus dotes como periodista, como orador elocuente y se recibió de abogado en la Universidad de Buenos Aires (UBA). El 11 de marzo de 1904, con 24 años, Alfredo fue elegido por la cuarta circunscripción electoral como diputado por Buenos Aires. Los obreros de La Boca parieron al primer diputado socialista de la Argentina y del continente americano.

Su especialidad fue reconocida internacionalmente. La Oficina Internacional del Trabajo le encarga un estudio sobre “la fatiga y sus proyecciones sociales” y para ello, Palacios recurre a expertos e instala el laboratorio en los Talleres del Estado, situados en el Riachuelo, y durante el mes de julio de 1921 estudia a los trabajadores in situ. Sus conclusiones son terminantes y asestan un duro golpe al taylorismo: concluye diciendo que a medida que avanza la extensa jornada laboral, el rendimiento de los obreros decae y la fatiga llega a la extenuación si no se realizan medidas tendientes a fomentar los descansos.

En 1922 es elegido por profesores y alumnos decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de La Plata.

Durante 1923 realiza una gira por América Latina: viaja a Uruguay, Brasil, México, Panamá, Perú y Bolivia; y es designado miembro honorario de las universidades de Mérida, Lima, Arequipa, Cuzco, y La Paz.

Es en estos acontecimientos que Palacios toma nota del debate sobre las políticas impositivas que lleva adelante en nuestro país el Dr. Baltasar Brum, en especial la vinculación entre los impuestos directos y la familia. Ya había citado a Brum en un artículo publicado en “El nuevo Derecho”. Lo invita a dar una conferencia en la Facultad de La Plata, el 18 de abril de 1924 donde Brum expone sobre los monopolios de seguros y energía eléctrica en nuestro país. El resultado de esta ponencia de Brum fue la solicitud de Alfredo Palacios un artículo para ser publicado en los “Anales de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de La Plata” titulado “La familia y los impuestos directos” en el mes de agosto de 1929. En dicho artículo sostenía Brum:

“Sea cual fuera la escuela económica a que se pertenezca es forzoso reconocer que los egresos públicos crecen conjuntamente con los habitantes y con la afirmación del concepto de solidaridad social, que se traduce por el mejoramiento moral y por el mayor bienestar de las clases proletarias. Para evitar que el crecimiento de los gastos – tan inevitables como los que se producen en la familia a consecuencia del aumento de sus miembros- arruine al país, hay que recurrir, entre otras a estas soluciones: aumentar por un eficaz proteccionismo la capacidad económica para que soporte sin perturbaciones nuevas cargas; nacionalizar o estatizar todos los servicios públicos, único medio de que sean atendidos por la comunidad en su propio beneficio y crear gravámenes directos o indirectos que contemplen los intereses económicos”(…)” La tasa inmobiliaria es proporcional y si bien, en algunos casos, se ha pretendido corregir las injusticias de la proporcionalidad, aplicable al pequeño propietario lo mismo que al riquísimo, por medio de la tasa progresiva, es evidente que ni la proporcionalidad, ni la progresividad son justas, porque para determinar el impuesto solo toman como elemento decisivo el valor del bien, prescindiendo de la mayor o menor contribución que a la riqueza general presta el factor población”

El pensamiento social del batllismo lo podemos ver con claridad en el fundamento del proyecto de “Vivienda para pobres” llevado adelante por el Dr Brum: “ (…) Es la naturaleza humana y no la calidad de funcionario la que con la necesidad de disponer de un pedazo de tierra y una casa donde vivir, trae aparejado el derecho social de contribuir a que todos puedan lograr esa finalidad(…) Desde la Presidencia del Banco Hipotecario me he convencido de que esta institución, mediante la contribución del Estado podría cumplir, sin perjudica sus funciones esenciales la alta misión de proporcionar a todos los habitantes pobres del país el modo de adquirir la propiedad de su hogar.

Fruto de tal convicción es la iniciativa que, con la inteligente cooperación del gerente, ingeniero Raul Bonino, adjunto y que justifico con esta exposición. Al formularla, tuve presente la necesidad de no confundir la acción económica que debe satisfacer el Banco-y que no puede afectarse sin ocasionar grandes perjuicios generales- con el otorgamiento del crédito que permitiera construir la vivienda mínima (…) Para evitar evitar la confusión independizo la emisión de los títulos que facilitaría la adquisición de la vivienda mínima, propongo una sección especial que se denominaría » Sección Constructora del Banco Hipotecario del Uruguay»

La mujer mayor de edad y el hombre uruguayo o extranjero que este inscripto en el Registro Cívico aunque careciera de ahorros tendrán derecho a un crédito de $ 1500 pagaderos a treinta años para adquirir una vivienda con inclusión del valor del terreno y abonaría dicha suma el 3% de interés y el 2% de amortización.. Se extienden los efectos de la Ley Serrato a toda la población de la República. Así se prestaría hasta el 95% para construir viviendas de $1500 a $ 2500. 90% para las que oscilen entre $ 2500 y $ 3500 y 85% para los que excedan esta última suma.(…)

Como se ve con un pequeño sacrificio de los terratenientes se resolvería el magno y grave problema de la vivienda   de las clase pobres de la sociedad, sacrificio facilmente soportable y que dado su destino redundaría en notables beneficios generales.(…) Ganaría la salud pública, se beneficiaría el orden social, prosperaría la República, se embellecerían las ciudades y la campaña y podríamos proclamar que en el Uruguay(…) ya no existen parias a los cuales les falte un pedazo de tierra donde detenerse y un techo  propio para instalar su familia.

Baltasar Brum Presidente, E. Rodríguez Castro, Secretario General.»

Ver:

García Bouzas, R. La Justicia de los doctores 1900-1930. Facultad de Derecho-FCU. Mvd. 2001

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