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Llegó la hora de los “liberales”

César García Acosta

Es una gran pena que en este momento no tengamos a Jorge Batlle. Y a medida que pasan los años y vemos la historia reciente del Partido Colorado en perspectiva, resulta incomprensible cómo cuando lo teníamos, lo cuestionaban bajo la consigna de la “renovación”.

En pleno siglo XXI si no es por la voz de Julio María Sanguinetti, que se hace escuchar alto y claro, el silencio reinante sobre las violaciones a la laicidad, el rol de los docentes no vacunándose contra el Covid, o la acción frenteamplista deliberada de pararse en la vereda de enfrente juntando firmas para derogar una ley como la LUC que hasta fue en su mayoría votada por ellos, habríamos caído en una absoluta confusión social.

Si a esto sumamos el disimulo por vergüenza bajo el manto acusatorio de las milanesas del Canciller, para no tener que discutir otras cosas, como el crecimiento exponencial de la deuda externa y del costo del Estado por las decenas de miles de empleados públicos contratados en sus 15 años de gobiernos, la sinrazón frenteamplista habrá dejado de construir su relato histórico.

Hace unos años Jorge Batlle decía: «Los liberales existimos desde siempre y el liberalismo es eso, fundamentalmente la Libertad … El liberalismo en política es lo contrario al autoritarismo y el liberalismo en lo económico es lo contrario al proteccionismo, eso somos nosotros». Lo demás, es el Frente Amplio: pérdida de la libertad y condicionamiento a cómo debe vivirse, sentirse y morirse.

Para nosotros es necesario un Estado fuerte que no esté ligado a actores poderosos, que defina el marco jurídico de ordenamiento para el mercado y que intervenga, cuando sea necesario, para lograr resultados socialmente deseables; así, debe por ejemplo ejercer el control de monopolios, corregir la distribución primaria de ingresos vía un sistema de impuestos progresivos y apoyar a las personas a través del sistema de seguridad social.

El fin último es lograr una sociedad más humana y más justa, propósito que no le corresponde al mercado, por lo que no se puede dejar en sus manos la distribución del bienestar social.

Al mercado le corresponde generar riqueza según sus propias leyes internas y es el Estado quien actúa en los resultados sociales del mercado, sobre todo si éstos ponen en desventaja a ciertos actores sociales, cuidando de no beneficiar solamente a un escaso porcentaje de la población, sino velar por el bien común en su sentido más amplio.

Por eso lo de Konrad Adenauer, en la Economía Social de Mercado: ‘Tanto Mercado como sea posible, tanto Estado como sea necesario’.

Un partido LIBERAL bien estructurado y con reglas de juego con sobrepesos para mantener el debido equilibrio republicano, debe ser el desafío en que nos debemos embarcar. La coalición multicolor es una buena experiencia de gobierno, pero el futuro dependerá de los partidos políticos y del modo en que decidan articularse. Por eso un PARTIDO LIBERAL es una idea para contextualizar la realidad del gobierno al que pertenecemos.

Lo demás, sería jugar para la izquierda.

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