Editorial

Opinar, 17 años después

César García Acosta

Durante los últimos 17 años hemos editado semanalmente Opinar. Ha sido más que un desafío una apasionante experiencia de militancia política. Hacerlo invariablemente requiere del aporte de muchos. La solvencia conceptual e ideológica es una construcción que ha tenido que sobrepasar la barrera de los años. A eso debe sumarse –como ocurrió en nuestro- la empatía por una publicación que en su primera época demandaba la libertad sin iras ni más condiciones que la república, cuando en Uruguay imperaba la dictadura. La prensa siempre es el mejor y más formidable formador de la opinión. No habrá más verdad plena que la expresada en dos versiones opuestas en una misma página.

Algún tiempo antes de aquél 21 de mayo de 2007, cuando decidimos editar el primer ejemplar de esta segunda época de Opinar, salvando las distancias, inspirados en los mismos valores que Enrique Tarigo cuando el número 1 del 6 de noviembre de 1980, la búsqueda de contexto era la misma: libertad, democracia republicana y reivindicación del batllismo como instrumento político.

Aquellos valores socialdemócratas del Opinar de la primera época fueron los que inspiraron la lucha por el mantenimiento de las ideas batllistas en un año como en 2007, cuando nos encontrábamos sumergidos en uno de los momentos políticos más difíciles para el Partido Colorado en su historia: la economía abatida por crisis bancaria del 2002, el advenimiento de las nuevas formas de la comunicación social que insinuaban cambios profundos para la cotidianeidad, y el principio del final de los caudillos colorados reconocidos por todos como los hacedores de la modernidad partidaria. Ellos fueron, y siguen siéndolo, un objetivo a superar que nos obliga al mantenimiento de la llama encendida, con el solo fin de reivindicar al batllismo como la ideología más aceptada acorde a la realidad de Uruguay.

Es difícil imaginar que 17 años después Opinar seguiría editándose del mismo modo que en 2007. Es difícil entender la empecinada reivindicación de una forma de concebir la vida tan uruguaya como el sentimiento de don Pepe Batlle expresado a las obras de El Día, de Opinar, Jaque, Correo de los Viernes y mucho antes de Acción. Tanta es la fuerza de la idiosincrasia de aquella tinta sobre papel que, a sabiendas de la difícil coyuntura en la que estamos inmersos los colorados, hoy en 2024, igual que tantas veces antes, la interna política del partido sea tan fermental como para concebir la competencia por el liderazgo con la dignidad intacta del país modelo que siempre quisimos construir.

Es cierto que Opinar no representa al oficialismo colorado.

Muchas veces nos critican por ser colorados, y otras tantas por no romper con un partido al que le cuesta oír la voz del pueblo batllista. Como medio de comunicación no buscamos protección ni otro reconocimiento que nuestra existencia como expresión necesaria, aunque crítica, de un sector que, si de algo requiere, es del respeto por sus ideas en un contexto de diversidad que debe comprenderlo todo.

La interna marcará un momento crítico para el país, en tanto quien resulte triunfador en las elecciones primarias del 30 de junio, será el encargado de fijar las reglas para reconquistar los espacios perdidos. Si en vez de moderación de opta por la inexperiencia, o prevalece el liberalismo radical al batllismo progresista, nuestro tránsito rumbo al futuro transitará momentos distintos.

No debemos mirarnos en el espejo del Frente Amplio para saber que el batllismo existe más allá de las barreras coloradas; eso es un hecho. Hoy nuestros valores los remarca hasta el presidente de la República que representa una corriente de opinión muy distinta y con quien cohabitamos en el gobierno.

Para nosotros, el “País Modelo” y la máxima socialdemócrata de “tanto mercado como sea posible y tanto estado como sea necesario”, serán la garantía –reivindicadas como objetivo desde estas páginas-, para que en una futura coalición gobernante predomine el batllismo como el fiel de una balanza.

Compartir

Deja una respuesta