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Ahora que ha pasado la ultima comparsa

Jorge Nelson Chagas

Y bien. Pasaron las Llamadas, acaso la fiesta más popular del carnaval uruguayo. No haré ninguna evaluación de la calidad de las comparsas que participaron, por la sencilla razón que no soy el más indicado para ello. Esa compleja tarea se la dejo para aquellos hombres y mujeres de la cofradía del candombe que tienen muchos años de experiencia y están capacitados para emitir juicios sobre las cuerdas de tambores, los cuerpos de bailes, las vedettes o los personajes típicos.  Tampoco me voy a referir a su organización porque carezco del conocimiento de todos los detalles.

Como por el momento estoy impedido de asistir personalmente a ese evento, no tuve más remedio que verlas por TV CIUDAD. Y al ver las imágenes, recordé unas conversaciones que mantuve hace tiempo con dos integrantes, ya fallecidos, de la comunidad afrouruguaya.

Una de ellos, era Gustavo Oviedo el “Roque”, un excepcional tamborilero. El “Roque” me contó que en el año 1955 hubo una Llamada “no oficial” por Isla de Flores que terminó con una entrega de premio a la comparsa ganadora – el jurado estaba integrado por los vecinos – en un bar que estaba en la esquina de esa calle y Tacuarembó. Siempre he lamentado no haberle preguntado más sobre este episodio.        

El otro era Jorge Bustamente, historiador y genealogista. En una extensa charla en la Casa de la Cultura Afrouruguaya me explicó que existía un período ubicado entre 1930-1955 en los barrios Sur, Palermo y Ansina, muy rico en cuanto la “explosión” del candombe. Según él, era una manifestación cultural barrial bastante potente, no sólo ligada a los conventillos sino a toda la zona. Es más: tenía en su computadora la documentación sobre la primera coronación de la Reina de las Llamadas que fue una ceremonia totalmente barrial, sin ninguna intervención de la IMM, organizada por los vecinos en el club Mar de Fondo.

Un punto muy interesante, porque indicaría que el Estado se “apropió” y le dio carácter oficial, a un evento privado nacido en el seno de la sociedad civil.

Lo mismo que ocurrió con las Llamadas en sí mismas. Un video propiedad de Tomás Olivera Chirimini, director del conjunto Bantú y de la Asociación Civil Africanía, el renombrado pintor negro Rubén Galloza explica como en el año 1955 – él y otros dos integrantes de la Asociación Cultural y Social Uruguay Negro (ACSUN), Larraura y Barroso (tengo dudas con este último apellido) – se reunieron con la IMM para organizar las Fiestas Negras del 24 de diciembre al 6 de enero en honor a San Benito y San Baltasar. Pero en la IMM les explicó no tenía fondos para ello y les propuso integrarse al Carnaval. Ellos aceptaron, aunque después Galloza se arrepintió.

O sea que las Llamadas, en un principio, no fueron concebidas para ser parte de la fiesta del Dios Momo. Pero, nuevamente, el Estado intervino.

No digo que esto haya sido bueno o malo. Yo nací en 1957 y obviamente, no experimenté lo que sucedía antes de ese año. Solamente oí relatos de gente de las anteriores generaciones. Pero no opino. Lo que he visto – admito que muchas veces con asombro – son los cambios que se han producido, para bien y para mal, desde que era niño al presente, en esta fiesta tan querida por los uruguayos. 

Todavía no he renunciado a escribir algún día un libro titulado «Historia de las Llamadas».

Con toda seguridad, cuando me aboque a esa investigación, me voy a llevar unas cuantas sorpresas.

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