Política nacional

La Ley de eutanasia espera

Libertad o Dogma

Daniel Manduré

Se acaba de aprobar en el parlamento la ley de cuidados paliativos, cuya finalidad es la de atender a pacientes con enfermedades terminales e irreversibles a través de tratamientos que le ofrezcan contención, soporte emocional, busquen disminuir el dolor y sufrimiento e intenten mejorar la calidad de vida en su tramo final. La rendición de cuentas prevé ya rubros en ese sentido. La nueva ley garantiza el acceso para todos los ciudadanos, sin importar su situación social o económica. Una ley tan importante como necesaria.

Ahora es momento de aprobar la otra ley, que ya tiene media sanción y que espera ser aprobada por la cámara alta. Nos referimos a la ley de eutanasia. También tan importante como necesaria.

Debe ser tratada con prontitud y ponerse a consideración del senado. Sin dilatorias, pretextos o solapados esfuerzos para que la ley permanezca eternamente en algún cajón de la comisión de salud.

Una ley que es complementaria y no antagónica o contrapuesta a la ley de cuidados paliativos. Una no es excluyente de la otra. A pesar del denodado interés de algunos por enfrentarlas.

Hay un momento, que a pesar del todos los esfuerzos que se hagan, en que los cuidados paliativos no dan el resultado esperado, no son suficientes y es aquí en una sociedad democrática cuando el individuo debe tener la libertad para decidir como quiere vivir el proceso final de su enfermedad.

Cuando ya no hay tratamiento posible, cuando el final es irreversible, cuando el dolor y sufrimiento es insoportable, cuando la vida se transforma en un verdadero calvario, yo tengo derecho a decidir como quiero que sea ese final. Un tercero no puede decidir por mí. Tengo derecho a tener una muerte digna.

Nadie obliga a nadie a nada, debe primar la autonomía del paciente al momento de tomar la decisión.

Es una decisión individual e intransferible que proviene del ejercicio responsable de mi libertad.

La eutanasia es una ley que ofrece todas las garantías jurídicas médicas y éticas.

No es una elección entre vida o muerte, sino entre dos formas de morir.

El tema por su delicadeza y sensibilidad merece un tratamiento serio, por lo alto, respetuoso, con argumentos. Sin mentiras, zancadillas, sin intentar implantar miedos. Ni con falacias de todo tipo o falsas oposiciones. Mucho de esto, lamentablemente, se vio en algunos actores políticos que se oponen a la eutanasia.

No es descalificando la opinión del otro que vamos a tener razón sino intentando convencer con argumentos.

Respeto todas las opiniones, absolutamente todas. Esta es una ley que apunta justamente a eso, al respeto de todos, por eso es importante reiterar que esta ley no obliga a nadie a nada.

Un tema para ser tratado despojándose de esa mirada dogmática que invade a algunos.

Es una cuestión de libertad o dogmatismo. Con una mirada humanista y laica. Sin hipocresías.

Tan importante es vivir con dignidad como morir de la misma forma.

Morir con dignidad también es un acto de amor y compasión.

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