Política nacional

Los límites de la frontera

Marne Osorio Lima

La semana pasada, en la segunda reunión de la Comisión Especial de Frontera con Brasil, concurrió invitada por esta, la Oficina de Planeamiento y Presupuesto – Dirección de Descentralización, su Director el Cr. Guzman Ifrán, quien preparó un excelente informe con los indicadores demográficos, sociales, económicos y productivos de los territorios que ocupan a esta comisión.

Del punto de vista demográfico, es la región de más baja densidad poblacional, y la población se concentra mayoritariamente en las urbes, y en todos los departamentos, en el último período intercensal, la población ha decrecido. Además con  una pirámide poblacional achatada, con más niños y adolescentes y menos jóvenes en edad de trabajar o estudios avanzados. Además es donde la tasa de nacimiento ha disminuido menos.

En cuanto a bienestar, al evaluar los ingresos medios de hogares, vemos una enorme diferencia, ya que el ingreso medio de los departamentos de frontera es $ 45.200, para los departamentos que no son de frontera es $ 69.376, mientras que la media nacional es $ 64.338.

En cuanto a la distribución de los ingresos, el índice de Gini marca que no es el territorio con mayores desigualdades en la distribución de la riqueza, pero sí comparten la condición del territorio con los menores ingresos.

El 14,70% de la población de los departamentos de frontera, viven por debajo de la línea de pobreza, mientras que la media nacional es de 11,60%. En cuanto a hogares con al menos una necesidad básica insatisfecha, los departamentos de frontera con Brasil tienen 25,9% de los hogares con al menos una necedad básica insatisfecha, mientras que los departamentos no fronterizos es 16,8%, y la media nacional  18,7%.

En lo que refiere a la Educación, el porcentaje de ciudadanos con estudios universitarios o similares es de 5,2% de la población, mientras que para los departamentos no fronterizos es de 18,2%, y la media nacional es 15,1%. Y cuando comparamos los años de estudio promedio, vemos que mientras en los departamentos con Brasil es 8,3 años promedio de estudio, para los no fronterizos es de 10 años, y la media nacional  9,6 años.

Lo que refiere al trabajo, mientras la tasa de actividad es sensiblemente más baja (55,8%  en la frontera mientras la media nacional es 60,60%), la tasa de empleo acompaña siendo de 50,4%  para la frontera con una media nacional de 54,3%. A pesar de ello el desempleo es más bajo, lo que da cuenta, que seguramente hay una población que ya desistió de buscar trabajo, frente a la falta de oportunidades en forma sostenida. El nivel de informalidad laboral es sensiblemente superior, con un  38,7% de informalidad frente a una media nacional de 22,2 %.

En cuanto a los servicios de salud hay dos indicadores muy elocuentes, el 49% de la población de frontera se atiende en ASSE, mientras que la media nacional es de 32%, y médicos radicados por habitantes, en la frontera es de 363  habitantes por médico, mientras en la media nacional es de 192.

En cuanto a cobertura de saneamiento, mientras en la media nacional el indicador es de  64%  para los departamentos de frontera es de 51%.

En lo que refiere al acceso a la tecnología, los hogares con una compu o similar es de 57% para la frontera, mientras que en el país es de 68%.

En cuanto a la Actividad Económica, apenas el 9% de PIB del país se produce en los departamentos frontera con Brasil. Estos indicadores, no hacen más de confirmar, el acierto de este cuerpo, al crear por primera vez, una comisión especial para trabajar para ayudar a cambiar una realidad, donde la condición de frontera es una condena a la pobreza, o en el mejor de los casos a un territorio de menos oportunidades

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