Política nacional

Presidente Bukele: ¡salud!

Ronald Pais

Durante años nos han vendido el verso de que endurecer las penas y la represión contra la delincuencia no da buenos resultados aunque defienden  la represión y la falta de libertad en las dictaduras “compañeras”.

Durante años se han llenado la boca parloteando de Derechos Humanos siempre y cuando fueran los de los victimarios y no los de las víctimas.

Durante años se han venido ocupando de las condiciones de reclusión de los asesinos, narcotraficantes, secuestradores, ladrones y otras lacras, pero no de las condiciones de temor e inseguridad que la gente honesta y trabajadora, comenzando por los más humildes, debe soportar conviviendo con los delincuentes.

Durante años han puesto a la Policía y sus procedimientos bajo la lupa mientras se les conceden penas leves, atenuantes y facilidades a los presos. Y estos rompen las cárceles, delinquen desde ellas con los celulares que se les permiten, ingresan droga y tienen “cortes” u otras armas con las que se matan y luego salen de nuevo, a pesar de una lista interminable de antecedentes, otra vez a delinquir.

Pero algunos países se atrevieron a cambiar esto.

Primero fue Singapur, aplicando severidad en serio contra la delincuencia y la corrupción.

Dió resultado pero los detractores criollos fabricaron sus argumentos en contra: “Es un país que está al otro lado del mundo, muy diferente al Uruguay”, “es una idiosincrasia asiática que nos es ajena”, etc. etc.

Ahora un pequeño país de Centroamérica, con un Presidente joven, valiente y decidido está señalando el camino que debe recorrerse.

De ser el país más inseguro de Latinoamérica, El Salvador va en camino a ser el más seguro.

Los Derechos Humanos de la gente que no delinque pasaron a ser prioritarios y no los de los delincuentes.

Más de 60.000 integrantes de las “Maras” que tenían aterrorizado al país han sido apresados. Se les juzga, condena y se les recluye en una cárcel en serio, sin privilegios ni facilidades.

Nayib Bukele, Presidente de El Salvador recibe un apoyo aplastante de la población y el país está cambiando para bien. Marcando una ruta que ya ha comenzado a seguir Guatemala.

Poco se escucha y se ve por estos lares de esta gran transformación y el triunfo sobre la delincuencia.

Y no ha sido un largo proceso: en solo tres años cambió todo.

Nuestros medios locales, de vez en cuando, mencionan algo, muy poco y acompañado, claro está, con algún comentario de la existencia de críticas que, siempre desde partidos u ONGs de izquierda, acusan a Bukele de violación a los derechos humanos: de los delincuentes, por supuesto.

Pero este líder no afloja y ha dicho que no cederá a ninguna presión hasta devolverle la paz y la seguridad a los salvadoreños, lo que ya ha logrado en gran parte.

Ojalá que los lectores de “Opinar” busquen informarse más de lo que está pasando en El Salvador y les reclamen a sus representantes políticos seguir el ejemplo.

Por ahora lo del título: ¡Salud, Señor Presidente Bukele!

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