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Uruguay, restringir o no restringir

Hugo Machín Fajardo

La relación de Uruguay con la pandemia cambia como ha cambiado el virus del Covid. Durante buena parte del 2020 el país fue un ejemplo de un diseño de estrategia eficaz diseñada por científicos y aplicada por el gobierno, lo que fue reconocido por la ciudanía uruguaya que adjudicaba un 62% o 57% de aprobación al manejo del Covid encabezado por Luis Lacalle Pou en mayo del 2020, según las empresas Equipos Consultores o CIFRA, respectivamente. 

En el exterior también se destacó la gestión del gobierno uruguayo.

Hoy Uruguay presenta una situación crítica en los contagios, con récord de casos y muertes. Todo el país en zona roja según el índice de Harvard. En la ciudad de Fray Bentos del departamento de Río Negro, distante a unos 313 kilómetros de Montevideo, 20 ancianos residentes de un geriátrico fallecieron contagiados por Covid.

Ante la grave situación el miércoles 7 el gobierno postergó indefinidamente el retorno a las aulas presenciales.

Región. En otros países de la región se apeló —con resultados diversos— a la alternancia diaria de la población en sitios públicos mediante una regulación que toma el dígito final del documento de identidad, lo que permite una reducción del 50% de interacciones.

También hay confinamientos más o menos estrictos según el país. Y el toque de queda que, según la evolución de los contagios, varía su hora de inicio —24.00, 22.00, 20.00 y 17.00— con resultados medibles por las administraciones. También se aplica ley seca durante períodos, especialmente de viernes a lunes.

¿Por qué si el coordinador del Grupo Asesor Científico Honorario (GACH) de Uruguay, Rafael Radi, en estos días tan duros que vive la sociedad uruguaya habló de «blindar abril»; y más específicamente, el lunes 5 de este mes sostuvo que el nivel de reducción de la movilidad que hubo hasta el domingo tras la Semana de Turismo «no va a ser suficiente para realmente empezar a hacer un descenso sustantivo de los casos» de coronavirus, el presidente Luis Lacalle Pou no cambia su estrategia?

El científico que coordina el GACH, hasta el presente garantía de la gestión anti pandemia en Uruguay, lo dice con contundencia: «si aguantamos cuatro semanas más, seguramente vamos a estar mucho mejor, pero tenemos que hacerlo porque de lo contrario la vacunación, y esto se ha visto en muchos países, no le gana a la propagación viral». ¿Por qué entonces el Gobierno no adopta medidas que nadie en su sano juicio podría calificar de restrictivas?

Chile aunque es el país latinoamericano con mejores índices de vacunación decretó una cuarentena estricta valorada de manera positiva por Mike Ryan, director de Emergencias Sanitarias de la OMS, «quien advirtió, no obstante, que otros países podrían encontrarse en la misma situación que Chile hasta que no se consiga vacunar a toda la población más vulnerable».

Cuando se ha preguntado sobre la posibilidad de restringir coercitivamente la movilidad ciudadana, desde el entorno de Lacalle Pou se reitera que el Presidente de Uruguay no quiere adoptar una medida «policíaca» ¿Lo es realmente? Acaso cuando un ciudadano que conduzca un vehículo a velocidad excesiva en la ciudades o rutas nacionales ¿no es sancionado de inmediato por la administración? ¿No vale más la vida de miles de uruguayos que potencialmente están en riesgo ante lo que se le denomina la «indisciplina social» de unos uruguayos irresponsables?

El retraso. En octubre del 2020 el GACH le informó a Presidencia de nueve vacunas que cumplían los requisitos de eficacia en primera y segunda dosis. El informe incluía condiciones de almacenamiento, precios de cada una (Pfizer la más costosa, AstraZeneca la más económica), porcentaje de efectividad, condiciones de manejo, etc. 

Se produce un episodio negativo para el país: el Ministerio de Salud Pública (MSP) de Uruguay anuncia que no comprará vacunas a Pzifer, suscitándose una controversia. La respuesta de Lacalle Pou fue que él se encargaba personalmente de instrumentar la adquisición de las vacunas. La negociación encarada desde la presidencia uruguaya con la OPS mediante el fondo Covax, permitió la llegada de 50 mil dosis el domingo 4 de abril.

El ingeniero Omar de León — ex docente de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República, diseñador de Ancel, la primera telefonía celular uruguaya— advirtió mediante su cuenta de Twitter el 14 de octubre: «En Uruguay podría estar escapando la tortuga. La ciudadanía respondió muy bien, pero no toda, y los inconscientes hacen peligrar a la inmensa mayoría». 

A fines de diciembre, ante el recrudecimiento de contagios, el gobierno entabló negociaciones reservadas, encabezadas por Lacalle Pou, con los laboratorios, sin incluir al GACH. Negociaciones con las dificultades de ser Uruguay — menos de 3, 400 millones de habitantes— un mercado ínfimo para obtener condiciones al alcance de países con 15, 30, 50 o más millones de habitantes. Fue cuando el ex ministro de Economía Danilo Astori (Frente Amplio) afirmó que Uruguay llegaba «tarde» a la compra de vacunas.

El 1ro. de marzo se inició la vacunación en el país.

Uruguay tiene una cultura de vacunación que ensambla con su educación pública muy desarrolladas en el siglo XX. No cuenta con accidentes geográficos que impidan una rápida cobertura sanitaria del territorio nacional. Enero del 2021 debió haber sido el inicio de la vacunación para ganar el tiempo que hoy está faltando para compensar el ritmo de inmunización con la multiplicación de los contagios.

El ritmo. Según informó el ministro de salud Daniel Salinas el viernes 2 de abril el país dispondría de 800.000 vacunas en cámaras de conservación y unos 700.00 uruguayos esperando ser agendados.

Del 50% de uruguayos que había dicho que no se vacunaría, la cifra bajó aproximadamente al 20%.

Los centros de vacunación no dieron abasto —nunca hubo necesidad en el país de vacunar a tantas personas con tanta urgencia— y se apeló al sistema de inscripción y agenda para obtener turno de vacunación mediante Internet

El sistema para agendarse ha tenido momentos de colapso y ello naturalmente incide negativamente en el ánimo de la población.

El lunes 5 el ingeniero Nicolás Jodal , director de Genexus, empresa contratada por el Estado para organizar la vacunación y responsable del sitio web Coronavirus UY, debió explicar a la ciudadanía cómo funciona el sistema luego que el MSP abriera tres centros de vacunación en el Aeropuerto de Carrasco—principal terminal aérea de Uruguay— al que podría accederse exclusivamente en automóvil en edades comprendidas entre los 50 y 70 años. Ocurrió que personas ya agendadas mediante Internet, aspiraban a concurrir a los centros de Carrasco, bajándose del registro anterior, algo que Jodal aclaró que no era posible.

La vacuna es una de las herramientas para bajar los contagios. Deben ser complementadas con las medidas adoptadas desde el inicio de la pandemia: lavado frecuente de manos, distancia social, uso de tapabocas y dentro de lo posible mantenerse en la burbuja propia. Sin perjuicio de que la persona vacunada que contraiga el virus tiene defensas incorporadas a su organismo como para acotar notoriamente los efectos del Covid.

Nadie puede decir, a la luz de lo que se conoce acerca del Covid, que son decisiones fáciles de adoptar cuando se tiene la responsabilidad sobre la vida y la subsistencia de toda la ciudadanía.

El martes seis de abril, Marco Cavaleri, el responsable de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) confirma un vínculo «claro» entre la vacuna AstraZeneca y casos muy raros de trombos «asociados con recuentos bajos de plaquetas». En Europa esta vacuna objeto de controversia inicial ha sido aplicada a millones de personas, con diferentes criterios para su utilización. En España se aplica a menores de 65 años mientras que en Alemania es utilizada solo para mayores de 60. La vacuna Astra Zenica tiene una eficacia superior al 80% para prevención de una enfermedad grave y el miércoles 7 de abril la EMA mantuvo su opinión acerca del balance positivo de esta vacuna. En 30 millones de dosis aplicadas, se verifican 62 trastornos de coagulación extravascular o trombos cerebrales.

El miércoles 7 de abril el gobierno uruguayo aceptó integrar una comisión de 12 políticos con representación de la oposición del Frente Amplio de izquierda para realizar un seguimiento de la pandemia. Ojalá que la decisión unánime sea darle al GACH la derecha en la conducción de la campaña de vacunación y restricciones a la movilidad.

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