Política nacional

Cuando el ego te abraza y la soberbia te atrapa

Daniel Manduré

“Respeto este órgano deliberativo”. “A la Junta Departamental hay que prestigiarla y el concurrir a sus convocatorias es una forma de hacerlo”, de esa manera iniciaba su intervención en el año 1990 Tabaré Vázquez en el primero de los tres llamados a sala que tuvo y a los que concurrió como primer intendente frenteamplista. El sabía que lo esperaban enfrentamientos duros, largas horas de debates por delante, pero concurría cada vez que era convocado. Lo recuerdo muy bien, porque yo fui el convocante en dos de esas tres oportunidades. A partir de allí, todos los intendentes que le siguieron concurrían a la Junta. Salvo Carolina Cosse. Años luz separa la actitud, el comportamiento de la actual intendenta con sus antecesores.

El artículo 285 de la Constitución de la República, establece la facultad que tiene la Junta Departamental para solicitar la presencia en sala del intendente para pedirle información con fines legislativos o de contralor. Este artículo menciona también que podrá hacerse acompañar con los funcionarios que considere necesario o incluso hacerse representar por el funcionario de mayor jerarquía. A excepción y salvo que dicho llamado se funde en el incumplimiento del párrafo 2do del artículo anterior (art. 284). Este artículo se refiere a si el Intendente no facilita la información solicitada a los ediles en un plazo de 20 días. Como sucedió en el motivo de esta última convocatoria. Carolina,  Cosse en esta ocasión debía concurrir a la Junta, no podía hacerse representar.

No me quiero referir al tema específico que motivó esta convocatoria, relacionada al atraso en la respuesta a los pedidos de informes y que esas respuestas pueden contener materia prima esencial para elaborar iniciativas de futuro.

Seguramente si uno recorre Montevideo podrá encontrar muchos otros motivos de gran sensibilidad para convocar a Cosse. Poco se está haciendo en Montevideo.

El tema de fondo es otro. Es el comportamiento general de Cosse, su relacionamiento con el otro, su postura, su desprecio, su incomodidad notoria al momento de ser controlada y de tener que brindar explicaciones. Su soberbia. Su ego.

Cuando la Intendenta se enteró de este llamado a sala y el motivo del mismo, cayeron en la Junta, una catarata de respuestas a pedidos de informes atrasados, lo que demuestra la mala fe y el muy poco respeto por el trabajo del otro, en este caso de los ediles.

No es un problema de este llamado. Carolina Cosse no concurrió a ninguno de los tres llamados a los que se la convocara. No concurrió cuando se la citó en relación a la donación que hizo su Intendencia de cientos de camisetas al Frente Amplio. Tampoco lo hizo cuando se la llamó a sala por hacer ingresar “por la ventana” a todos los guardaespaldas de Tabaré Vázquez y no lo hace tampoco ahora.

Es su comportamiento usual. Hemos escuchado una y otra vez el reclamo de sus colegas, ya que tampoco concurre a las reuniones del  Congreso de Intendentes, haciéndose representar por su suplente.

Parece tener tiempo para todo, menos para cumplir con sus obligaciones.

Todas sus energías puestas en su carrera presidencial.

Montevideo parece tener que esperar.

Un día sale a hacer declaraciones sobre Antel y a criticar a sus autoridades. Salió a recorrer Montevideo haciendo campaña por el SI para derogar los artículos de la Luc vaticinando supuestos horrores que nunca se cumplieron.

Más adelante recorre la prensa opinando y defendiendo a Charles Carrera. Luego opina sobre los “gravísimos trastornos” que causaría para la salud la modificación de la caja dura por caja blanda en los cigarrillos. En otra oportunidad sale a “meter bocado” sobre el caso Astesiano.

Otro día sale a defender a la coordinadora de ollas que dijo que no entregaría información ni datos al Mides sobre las ollas populares por decisión política.

¿Para cuándo Montevideo?

¿Para cuando las grandes obras que nos prometió?

¿Para cuándo la ciudad estará más limpia, más iluminada y sin pozos?

Los antecedentes de Cosse no la ayudan, el mismo comportamiento tuvo cuando estando en Antel se le solicitaba información sobre la construcción del Antel Arena. Se negaba a hacerlo, hablaba de “información secreta y reservada”.

Los resultados del costo del Antel Arena están a la vista, nos salió a los contribuyentes tres veces más. Ni que hablar de los excesivos gastos en publicidad en esa misma Antel a la que ahora tanto critica.

Hay normas escritas que hay que cumplir, pero existen otras no establecidas ni escritas que hacen al buen relacionamiento, al respeto, al entendimiento, incluso a la humildad que llevan a que por ejemplo como señalábamos al inicio, que tanto Tabaré Vázquez como quienes lo sucedieron concurrieran a las convocatorias a la Junta aún sin estar obligados a hacerlo. Eso hablaba bien de las instituciones y de la contribución al fortalecimiento de los instrumentos democráticos. Hasta que llegó Cosse.

La intendenta, aunque se esfuerce por disimularlo, no puede con su genio.

Su ego la atrapa, su soberbia la abraza, su prepotencia la envuelve.  Puede, a simple vista parecer una medida excesiva el planteo de juicio politico. Su prepotencia ofende e invita a este tipo de medidas.  

Cosse ignora todo y a todos. no le importa la Junta, ni los ediles. No le importa el Congreso de Intendentes, ni el trato con sus colegas o las resoluciones que de el emanen. Solo le importa su proyecto personal y en donde Montevideo es solo un escalón más para sus ambiciones.

Aunque no tenga consecuencias políticas el poder desnudar y hacer más visible todas esas debilidades pueden contribuir a que por lo menos obligada por las circunstancias comience a hacerse cargo de las obligaciones para las que fue electa: la ciudad de Montevideo.

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