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Profesión de riesgo poco reconocida

Zósimo Nogueira

La inmortal composición mexicana “La Bamba” dice. Yo no soy marinero, soy capitán, soy capitán. Valoriza la jerarquía, el conocimiento, la capacidad de mando.

Así es en todos los órdenes.

 En nuestra policía esto es cuestionado en su propia interna y avalado por las autoridades políticas.

Aunque se diga lo contrario, esto se desprende de cómo son considerados y utilizados los recursos humanos.

Por otra parte, desde hace un tiempo los mandos políticos a poco de integrados a la tarea de seguridad se sienten expertos como si por inducción se pueden adquirir conocimientos y experiencia. 

Para muchos, se consideran banales los conocimientos de la policía y no diferencian las capacidades que sus integrantes poseen. 

Prevenir, actuar, investigar parecen actividades tan simples que cualquiera lo hace, entiende y se hacen propuestas.

Hemos convivido con la filmografía en donde el policía pasa de héroe a villano con mucha facilidad, en donde la vida ciudadana tiene mayor valor pero la del policía.

La eligió él, para eso le pagan y eso es real.

Pero al momento de diagramar estrategias en materia de seguridad es poco escuchado, predominan y suenan más fuerte las voces de profesiones vinculadas pero foráneas a su interna profesional.

Políticos, abogados, sicólogos, dirigentes sociales, sindicalistas y ahora sociólogos. Todos ven su parcela pero apuntan a un todo que desconocen, no lo viven. 

Qué lejos se está de la realidad y que poco se valoriza la capacitación de los policías necesaria u exigida para progresar jerárquicamente.

La sindicalización de la policía ha fomentado la mediatización y dirigentes sindicales  apremiados por la avidez periodística responden a diversos planteamientos con exposiciones que exceden a sus conocimientos.

Esto se ha constituido en un factor de descredito del Oficial de Policía y una generalización de la institución que se sostiene únicamente en la laboriosidad, el sacrificio y el riesgo.

También se desplaza la tarea y especialidad policía en la creencia de que todo se soluciona con cámaras fílmicas y sonoras.

Cruzamiento de datos. Wikipedía e internet desplazan al análisis,  a la tarea de campo y a la habilidad para indagar y percibir realidades.

La tecnología es de suma utilidad, casi que imprescindible, pero no lo es todo. Puede ser alterada y direccionada. Es cuestión de habilidades no por todos desarrolladas  

El delito es dinámico, cambiante, quien lo practica esta en el lado opuesto de la mesa buscando debilidades del sistema, sus normas y de la gestión de los operadores de la seguridad. Policía, Fiscales, Jueces.

Siempre está en la búsqueda de tecnología superior.

Cuando se habla de Policía se generaliza en el entendido de que todos tienen idéntica preparación y responsabilidad y no es así.

Desde el punto de vista salarial se ha visto que la lucha sindical apunta y procura beneficios únicamente a los estamentos más bajos. Es una constante.

En SIFPOM el personal subalterno constituye su mayor masa social. Los oficiales afiliados son pocos y no acceden a cargos de dirección.

La oficialidad es catalogada por su dirigencia como la patronal y la masa de subalternos como asalariados y/o empleados despojados de responsabilidad.

Muchos integrantes de la institución incorporaron el concepto de lucha de clases.

Sin desconocer las excepciones; la oficialidad mantiene como fortaleza la verticalidad del mando, mientras que el personal subalterno asume diversas posturas.

 En su mayoría se dicen profesionales de la policía pero ante cuestionamiento u exigencias de orden laboral se trasforman en empleados, obreros apegados a pautas horarias y tareas especificas.

Por mandato de la ley poseen “Estado policial” el poder coactivo del estado, y simplemente deben considerarse “policía”.

Pero acorde a las diferencias académicas unos son profesionales los otros no. Los Oficiales sí, el personal subalterno no.

La diferencia académica y de escolaridad arranca desde el inicio.

Para ingreso como personal subalterno se exige ciclo básico y para concursar para el curso de cadete de oficial de policía se le exige bachillerato aprobado.

Para ambas categorías se deben superar pruebas médicas-sicológicas, físicas y académicas.

A nivel secundaria unos y universitaria otros.

Aproximadamente seis meses de preparación funcional para subalternos quienes egresan como Agentes y tres años para los cadetes que egresan como Oficial ayudante, y con otro año obtienen el título universitario de Licenciados en Seguridad pública.

Los cursos de pasaje de grado para ascensos del personal subalterno los capacitan para comandar pequeños contingentes de policías y a realizar todas las tareas propias del grado inmediato superior.

Algo positivo de la administración anterior fue habilitar el ascenso de los sub oficiales a la categoría de oficiales. Curso mediante aprobado.

Tendiendo puentes para una policía integrada sin esa división de clases que algunos persisten en fomentar.

Los cursos de pasaje de grado para el personal superior son de nivel terciario.

Siempre con la exigencia de determinado tiempo ocupando el grado que se ostenta.

Para ascensos, cubrir vacantes se compite. Calificación que suma y quita puntos por escolaridad, conducta, antigüedad y diversas aptitudes. Existen tres niveles de oficiales.

Oficiales subalternos, Oficiales Jefes y Oficiales superiores.

No está bueno hacer ostentación de capacidades que involucran al colectivo al que se pertenece; pero es necesario cuando no son visualizadas por quienes toman decisiones y detentan el poder.  

En las administraciones anteriores se redujeron grados posibilitando llegar a las máximas jerarquías “a puro dedo” y en menos tiempo. “La nueva policía, decían” Al llegar al poder la coalición de gobierno hizo énfasis en la profesionalización de la policía, esperemos que esa discrecionalidad para efectuar ascensos no se aplique y se derogue. 

Pero de inicio vemos demora y poco empeño en cumplir promesas de campaña con escasa o nula participación de los demás partidos de la concertación, el único responsable es el partido nacional, no hay gestores de unidades identificados con las otras colectividades políticas.

Ahora; con el aval ministerial, quien “dice poseer” estudios sobre seguridad en el exterior elabora planes para nuestro país en base a realidades y legislaciones diferentes.

Sin la práctica y el contacto directo con el lumpen, cautiva con su verborragia a políticos que tampoco conocen del delito. Planean el abordaje de las causas.

Soluciones teóricas y proyecciones futuras para un presente en que nos abruma la inseguridad.

Lo escrito no será del agrado de muchos, pero lo sostengo en el trajinar por las calles y continuo dialogo con la comunidad.    

Reitero mi asombro por la falta de consideración con los profesionales de la policía. Se habla de lo arcaico y vetusto de los conceptos de viejos policías.  

Pero quien viva su presente no puede planificar acciones futuras sin conocer su pasado

Ninguna otra profesión está expuesta a tanto elucubración de improvisados.

Si alguien se siente enfermo no se maneja con el enfermero, el auxiliar de enfermería, farmacéutico o yuyero, recurre al médico general, si no resulta concurre al especialista y si es necesario a una junta médica.

Porque razones no se actúa de igual manera en materia de seguridad, con los policías recién egresados, con los mandos medios y aún con los retirados. Una gran mesa de análisis del problema que sea y luego la selección de líneas de acción y el verticalismo de la decisión.

Si no se logra solucionar la seguridad los mandos políticos serán exentos de responsabilidad, de tener éxito recibirán el aplauso y el reconocimiento popular.

¿Porqué razones se duda en la búsqueda profesional de soluciones?

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